Afean al concejal de Transportes que haga declaraciones para desmontar la huelga y que aparezca como inútil la presión y reivindicaciones de los trabajadores.

A los socialistas les sorprende la escasa capacidad de maniobra de la empresa ante una demanda de sus trabajadores.

Una huelga anunciada parcial e indefinida; unas negociaciones que no prosperan; una empresa privada con “beneficios tasados muy bajos”; y, un Ayuntamiento que ya habla de respaldo legal y de servicios mínimos. Para el PSOE, las “huelgas” en TUBASA vienen siendo demasiado atípicas. Y esta no iba a ser menos, pues la empresa traslada de inmediato el “muerto” de una crisis laboral al consistorio, como si no tuviera ningún margen para desatascar el problema. La estrategia del Grupo Ruiz parece que es no negociar y tener una frágil memoria para olvidar compromisos pasados con la plantilla.

Tras escuchar a las “tres” partes, se puede concluir que ya se conoce el desenlace del choque: habrá autobuses nocturnos en la feria de San Juan y el Ayuntamiento de Badajoz terminará pagando la reclamación de los trabajadores a TUBASA, para que esta no se “arruine”.

LA FINA LÍNEA QUE SEPARA LO PRIVADO DE LO PÚBLICO. Para los socialistas es un error si, como parece, el concejal de Transporte se ha reunido con los trabajadores en algún momento dándoles indicaciones. De ahí que ahora los empleados de la concesionaria digan que “no solo responsabilizan a la empresa del conflicto laboral, también aseguran que los responsables municipales han incumplido promesas que habían realizado a estos trabajadores”. “¿Qué promesas se han hecho a los trabajadores de una empresa privada y por qué?, ¿esas promesas tenían respaldo económico?, ¿desde cuándo un concejal actúa como director de recursos humanos y se entromete en la actividad de TUBASA?”, preguntan en el grupo socialista. Es más, consideran una torpeza citar el incremento a funcionarios y tomarlo como referencia en las demandas de los convocantes de la huelga. El Ayuntamiento de Badajoz no está obrando con prudencia y lo demuestra cuando el edil que lleva la responsabilidad de TUBASA “manda” mensajes a los conductores para que se replanteen sus reclamaciones a la empresa. Y todo esto ocurre por que la línea que separa lo privado (TUBASA) de lo público (el concejal Coslado, en representación del ayuntamiento), es muy fina y fácil de confundir el lugar donde debe estar cada uno. Por todo ello el PSOE considera un error que el ayuntamiento “entre” en la huelga de TUBASA, aunque no el alcalde, que en este asunto quiere estar ausente desde el minuto uno.

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