Las modificaciones y cambio de finalidad revelan los retrasos de más de un año en inversiones presupuestadas, descubre las plazas de personal vacantes y no cubiertas, rechaza el mantenimiento previsto y una reducción importante para la recuperación del Casco Antiguo.

Y esto se conoce dos días después de que el alcalde calificara de “buenos presupuestos” las cuentas de 2022 que hacía innecesario trabajar ya en las cuentas de 2023 como hacen otras administraciones.

Cuando el 11 de marzo de 2022 los concejales Eladio Buzo y Carlos Urueña presentaban el presupuesto para este 2022 (122,6 millones, un 9,34% más) la inflación ya estaba en el 9%, lo que indica que la previsión no se ajustaba a la realidad del momento. A pesar de ello la factura energética (combustible, gas y luz) presenta un exceso de 4.841.344 euros sobre lo previsto. A pesar de este dato el alcalde aseguró el lunes que son unos “buenos presupuestos” los de 2022 y que no hace falta trabajar los del año que viene, que además los dificulta la incertidumbre por las entregas a cuenta del Estado, algo que solo ocurre al Ayuntamiento de Badajoz.

Pero las modificaciones y cambios de finalidad “retratan” las prioridades y consecuencias de la política plagada de incoherencias que viene practicando este equipo de gobierno municipal sin proyecto de ciudad. Para poder pagar esos 4,8 millones de euros de factura energética han decidido utilizar fondos de plazas de personal no cubiertas hasta 600.000 euros, de los cuales 350.000 son de agentes de Policía Local vacantes, a pesar de toda la necesidad que hay. Unos sobrantes de personal que llegarán a 5 millones de euros a final de año.

Sorprende que utilicen 1.200.000 euros de la Estrategia DUSI para pagar la luz originado por la inejecución de proyectos. Y todo, a falta de un año para que culmine esta “estrategia de desarrollo europeo” que, por lo que se ve, no le afecta la subida del coste de materiales. O la utilización de más de la mitad del dinero (1,021 millones de euros de 1,9 previstos) para expropiaciones en Eugenio Hermoso que llegan desde el canon urbanístico y con la que se financia esta partida, un canon es una financiación “afectada” que en principio no debiera ir para gasto corriente (pago energía) y sí a inversiones, como inicialmente estaba contemplado.

NO APRENDEN NI EN TIEMPO DE DESCUENTO. Pero además de las discrepancias ya descritas, algunas de ellas un auténtico disparate, este equipo de gobierno ha decidido anular tres inversiones de las que presumieron en la presentación del presupuesto de 2022 hace siete meses: un proyecto para mantener rotondas y medianas (475.000 euros), otro para reparar mobiliario urbano y parques infantiles (350.000 euros), que no se han licitado. O “sobrantes” de parques y jardines en la margen derecha (50.000 euros). Está claro que aplazan el buen mantenimiento de la ciudad y que lo único que buscan es rédito electoral tirando de cemento en el día a día hasta el próximo mayo, ignorando y dejando sin prever el posterior cuidado. Nada nuevo, pues la falta de mantenimiento sigue siendo la gran asignatura pendiente de la ciudad de Badajoz.

Por todo ello, el concejal socialista Martín Serván considera que “el equipo de gobierno, para pagar la subida del coste de la energía, ha hecho unos cambios presupuestarios simples, que demuestran una notable bisoñez, pues ha servido para demostrar que se hacen una enmienda a la totalidad a su forma de gestionar. Para pagar la luz cogen dinero de inversiones pendientes, y lo peor, renuncian a cantidades para hacer un mejor mantenimiento de la ciudad. Ni en tiempo de descuento aprenden sobre cuáles son las necesidades de la ciudad”.