El Paseo de San Francisco evidencia un modelo de pavimento que ha fallado durante años y que el propio Ayuntamiento se ve obligado ahora a cambiar

Los socialistas advierten de que el mal estado del suelo se ha convertido en el principal problema de la ciudad y reclaman un cambio real en cómo se están haciendo las cosas

La portavoz socialista, Silvia González, considera que lo que está ocurriendo en el Paseo de San Francisco va mucho más allá de una obra puntual. Es, directamente, la consecuencia de una decisión que no ha funcionado y que se ha mantenido durante demasiado tiempo.

La plataforma única que se ejecutó en 2015, pensada para compatibilizar peatones y tráfico, empezó a dar problemas prácticamente desde el principio. No es algo nuevo. Es algo que se ha ido viendo año tras año.

Desde entonces, el pavimento ha tenido que intervenirse hasta en 21 ocasiones para recolocar piezas, fijar losas o intentar corregir defectos que, en realidad, nunca se han terminado de solucionar del todo.

Durante todo este tiempo, el paseo ha dado una imagen que no corresponde a un espacio como ese. Losas que se mueven, pequeños desniveles, ruido constante al paso de los coches… una situación que cualquiera que haya pasado por allí reconoce sin necesidad de explicaciones.

Y lo que está ocurriendo ahora es bastante claro. El Ayuntamiento está retirando esas losas y sustituyéndolas por adoquines de granito. Es decir, está cambiando el sistema y el material. Y hace lo correcto.

“El Ayuntamiento se está rectificando a sí mismo y lo hace después de diez años y 21 reparaciones que demuestran que el problema no era puntual, sino de planteamiento”, ha señalado Silvia González. Para el PSOE, ese es el fondo de la cuestión. No solo que hubiera un error, sino que se haya tardado tanto en asumirlo. Diez años después, la solución llega, pero llega tarde. Y además no es un caso aislado. En calles como José Lanot ya pasó algo parecido: se eligió un pavimento que no aguantaba bien el paso de vehículos y hubo que cambiarlo. Es el mismo patrón.

Más allá de San Francisco, lo que plantea el PSOE es algo más amplio. El estado del pavimento se ha convertido en el principal problema de la ciudad. Basta con caminar por distintos barrios para verlo: aceras deterioradas, losetas sueltas, reparaciones constantes… y la sensación de que nada termina de quedar bien del todo. El suelo urbano no es una cuestión menor. Afecta a la seguridad, a la imagen de la ciudad y, sobre todo, al dinero público que se acaba gastando una y otra vez en arreglar lo mismo.

Por eso Silvia González plantea reflexionar primero y luego revisar cómo se están haciendo estas actuaciones. Porque da la impresión de que, en muchos casos, se repite siempre el mismo esquema, con pocas variaciones y sin tener en cuenta el uso real que va a tener la calle.

Hay alternativas, y además son conocidas. Adoquines de granito que reparten mejor las cargas, piedra natural con tratamientos que mejoran la adherencia, losas más gruesas colocadas sobre bases que absorben movimientos o pavimentos que facilitan la evacuación del agua. No es nada extraño. Se utiliza en muchas ciudades. Hay que intentar reconvertir pavimentos para espacios urbanos de manera creativa, económica y de impacto social. Utilizando colores sostenibles, texturas o microcemento ecológico.

No se trata de hacer algo sofisticado. Se trata de hacerlo bien desde el principio. Porque si no, lo que acaba pasando es lo que estamos viendo: se paga dos veces.

El PSOE cree que Badajoz tiene que aspirar a algo más en esto. A un pavimento que dure, que funcione y que también cuide la imagen de la ciudad. Porque al final, aunque no siempre se diga, una ciudad también se reconoce por el suelo que pisa.

EJEMPLOS DE SUELO PROPUESTOS POR EL PSOE PARA LA CIUDAD DE BADAJOZ

Ejemplo de diversidad de pavimentos urbanos integrados en un mismo espacio peatonal. La combinación de texturas, formatos y colores ayuda a ordenar el tránsito, diferenciar zonas y enriquecer visualmente la calle. Este tipo de solución aporta identidad, dinamismo y lectura clara del espacio público, algo muy valorado en los centros urbanos contemporáneos.

Calle resuelta con adoquín de piedra natural, un sistema tradicional que transmite solidez, permanencia y calidad urbana. Este tipo de pavimento se asocia a ciudades que cuidan su paisaje urbano y que buscan materiales duraderos capaces de envejecer bien con el paso del tiempo.

Calzada central ejecutada con adoquín prefabricado de hormigón en espiga, de tono gris oscuro, pensado para soportar tráfico rodado.
Bordes delimitados con piezas lineales de hormigón tipo bordillo que separan claramente la zona de vehículos de la peatonal.
Aceras resueltas con baldosa de hormigón y zonas de pavimento decorativo en distintos colores y texturas.
Conjunto que combina materiales duros, de fácil mantenimiento, pero con evidente contraste entre la zona funcional y la más estética.

Fotos: PSOE Badajoz