Cada vez que tiene oportunidad demuestra el regidor que ni va a ser crítico ni reivindicativo con la Junta de Extremadura, pues bien podría haber levantado la voz ante el caos en el inicio del curso escolar y ha callado

El grupo socialista recrimina al alcalde su afán por salir en las fotos a pesar de que el Ayuntamiento de Badajoz ha invertido menos que nunca en mantenimiento de colegios

Ignacio Gragera, con su visita a un centro escolar, intenta desviar la atención y tapar el caos organizativo del inicio de curso con postureos como la visita a un centro educativo. Y la primera oportunidad que ha tenido de luchar por los intereses de la ciudad, poniendo en evidencia los errores cometidos por la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, la ha desperdiciado. Porque él no va a toser a su jefa Guardiola ni a sus socios de VOX.

Son múltiples los problemas encontrados en los diferentes colegios de la ciudad, pero principalmente las quejas se centran en las becas de comedor, las becas de libros y la falta de personal, entre otras demandas recogidas.

INCERTIDUMBRE EN COMEDORES ESCOLARES. La gestión de los comedores escolares ha evidenciado el profundo desconocimiento que de la normativa tiene este equipo de gobierno y la falta de previsión. “El pasado jueves, víspera del día de Extremadura, se publicaron los listados de admitidos al comedor escolar de los centros educativos. Es decir, se publicaron justo a mediodía del último día laboral antes del comienzo de las clases. Sin tiempo suficiente para que las familias buscaran alternativas organizativas. En Badajoz hay centros donde la demanda ha superado a la oferta hasta en 115 alumnos. Hay 356 solicitudes de comedor en colegios de la ciudad por encima del número de plazas existentes, y eso supone que muchas, muchísimas familias pacenses pasaron el puente sin saber si sus hijos e hijas tendrían comedor escolar el lunes siguiente”, ha manifestado la concejala socialista Silvia González.

Por otro lado, los criterios de selección de ese alumnado se han aplicado por centro educativo y no sobre el total de alumnado solicitante. Por ello, ante situaciones económicas similares, algunas becas de comedor se han concedido y otras no. Finalmente, la solución facilitada para el alumnado no admitido ha sido la de pagar, eliminando la gratuidad de este servicio complementario a la educación. Es la solución que siempre aporta la derecha, en vez de reconocer un derecho universal.

EL DESCONOCIMIENTO DE GRAGERA. Gragera comentó ayer precisamente en la visita a un centro educativo que “lo que ha hecho la Junta ha sido ver qué disponibilidad económica había. Lo que no se puede hacer es anunciar cosas para el curso siguiente si no hay dotación presupuestaria”, intentando encajar la culpa de lo sucedido al anterior equipo de gobierno. Pero habla demostrando desconocimiento del contrato, ya que en él se contempla la modificación de este con un máximo del 20%, que les hubiera permitido a las familias que han quedado fuera. Nos venden que están ofreciendo el servicio a precio económico, cuando realmente debería ser gratuito. Realmente el coste de un alumno asistiendo al comedor escolar durante un curso completo son algo más de 1.000 euros, una cantidad nada despreciable para las familias.

Por otro lado, a estas alturas, se desconocen las cuantías de las becas de libros. Septiembre es un mes de gastos, y desconocer a estas alturas esa información supone un gran engorro, ya que hay familias que todavía no han podido terminar la compra de libros y material escolar.

Y sumamos que muchos equipos directivos de centros de la ciudad no tienen activados los perfiles completos en Rayuela. De modo que, por ejemplo, en un centro donde se genere la baja de un docente, el secretario no podrá registrarlo para que cuando antes envíen a una persona que sustituya la ausencia. Hay colegios que están funcionando ahora mismo con hasta tres bajas sin cubrir.

INVERSION MUNICIPAL VENIDA A MENOS EN COLEGIOS. Silvia González señala que “mientras la concejala de colegios de Badajoz, Mariema Seck, contaba al alumnado del centro visitado que su reto es que los niños de Badajoz “tengan el mejor colegio posible”, el Ayuntamiento reduce la cuantía destinada para el mantenimiento de colegios a un mínimo histórico de 500.000 euros, la mitad que hace diez años, o inferior a la media anual de unos 650.000 euros. Obras son amores y no buenas razones”.

Si el curso ha arrancado con una cierta normalidad es gracias al enorme trabajo de los equipos directivos, que han dado lo mejor sí; al personal docente y su buena disposición; y, por supuesto, a las familias.

Es evidente que el malestar es generalizado en la Extremadura y en concreto, las familias pacenses, también están sufriendo este despropósito de inicio de curso, que el alcalde pasa por alto.