El Grupo Socialista valora que el pliego para comercializar paquetes turísticos en la ciudad abre una línea útil de trabajo, pero advierte que debe pasar de la difusión a una comercialización turística medible
La propuesta socialista pide más garantías de resultados, mejor segmentación de mercados, criterios de calidad y seguimiento posterior para que Badajoz no se quede solo en catálogos y presentaciones
El Grupo Municipal Socialista, por medio de su concejala Candi Arce, considera que la licitación municipal para la comercialización de paquetes turísticos de Badajoz parte de una idea aprovechable, pero necesita mejoras si se quieren lograr resultados reales y no una acción puntual de promoción.
El contrato prevé cinco paquetes turísticos, un catálogo bilingüe español-portugués, distribución profesional en una red de agencias, campaña digital, dos presentaciones presenciales y memoria final. Sobre el papel, la orientación es correcta: intenta colocar Badajoz en canales profesionales de venta turística.
Sin embargo, el PSOE entiende que el pliego está bien orientado en la intención, pero es flojo en la garantía real de resultados. Tiene una idea razonable —crear producto turístico comercializable para Badajoz y moverlo en canales profesionales—, pero mezcla objetivos ambiciosos con obligaciones bastante modestas. Se habla de comercialización, pero buena parte del contrato se queda en difusión, envío de material, presentaciones y métricas de alcance, sin asegurar que esos paquetes acaben incorporados a canales de venta.
La concejala socialista Candi Arce valora que el Ayuntamiento explore nuevas vías para mejorar la presencia turística de Badajoz, pero cree que el planteamiento debe ser más exigente. Por 8.499,98 euros, IVA incluido, esta actuación no puede venderse como una gran estrategia turística de ciudad. Puede ser útil, pero solo si va acompañada de objetivos claros, seguimiento serio y una evaluación que mire más allá de envíos, clics o asistentes.
Aportaciones del PSOE para mejorar el pliego de prescripciones técnicas
La primera aportación es diferenciar promoción y comercialización. Promocionar es dar a conocer Badajoz; comercializar es lograr que los paquetes estén disponibles, sean ofrecidos por agencias y puedan traducirse en visitas, reservas o ventas. El pliego debe pedir evidencias de incorporación del producto a canales turísticos reales y no limitar la campaña digital a la mera difusión, sino orientarla también a la reserva, la consulta o la compra directa.
La segunda aportación es mejorar la segmentación de públicos. El documento habla del mercado español y portugués, pero no concreta suficientemente a quién se dirige la acción. Badajoz no se vende igual a agencias portuguesas de proximidad, turismo sénior, escapadas urbanas, grupos culturales, patrimonio militar, gastronomía, turismo de frontera o viajes escolares.
La tercera aportación es reforzar los criterios de calidad en la adjudicación. El pliego da hasta 85 puntos a la oferta económica y solo 15 a la pertenencia a la red DTI como socio colaborador y optimizador de resultados. Ese reparto deja demasiado peso al precio en un contrato donde importan la experiencia, la calidad de contenidos, la capacidad comercial, el conocimiento del destino, la accesibilidad, la sostenibilidad y los contactos profesionales.
La cuarta aportación es exigir resultados verificables. No debería bastar con acreditar el envío del catálogo a una red de agencias o la celebración de dos presentaciones. El Ayuntamiento debe pedir indicadores más útiles: agencias interesadas, reuniones comerciales, paquetes incorporados a oferta, solicitudes recibidas, acuerdos alcanzados, canales activados y previsión realista de continuidad.
La quinta aportación es cuidar más el contenido turístico de los paquetes y contar con el sector local. El pliego menciona cultura, naturaleza, gastronomía, compras y escapadas, pero Badajoz necesita un producto con relato propio y sostenido por quienes luego tienen que hacerlo posible: hostelería, restauración, comercio, alojamientos, guías y empresas vinculadas a la actividad turística. Alcazaba, fortificaciones, Guadiana, frontera, Casco Antiguo, gastronomía, historia compartida con Portugal y vida cultural deben ordenarse en propuestas atractivas, realistas y vendibles.
La sexta aportación es reforzar el papel de Portugal y concentrar mejor los esfuerzos. Si una de las presentaciones se celebra allí, conviene concretar mejor dónde, con qué agentes y con qué seguimiento posterior. Con una licitación de cuantía reducida, tiene más sentido apostar por nichos claros —mercado portugués de proximidad, patrimonio militar, escapadas culturales o turismo de frontera— que dispersar la inversión en objetivos demasiado amplios.
La séptima aportación es que el Ayuntamiento no dé por terminado el trabajo cuando se entregue la memoria final. Esta actuación solo tiene sentido si después hay seguimiento municipal: contacto con agencias, actualización de paquetes, coordinación con empresas locales y evaluación de lo que ha funcionado y lo que no. También debe servir para atraer visitantes en fines de semana de menor actividad, no solo en fechas fuertes como Carnaval o Semana Santa.
A juicio de Candi Arce esta licitación puede servir como punto de partida, pero no debe quedarse en eso. Badajoz necesita trabajar mejor su producto turístico, ordenar sus atractivos y venderse con más estrategia. La ciudad tiene recursos suficientes para aspirar a más, pero cada contrato público debe medirse por su utilidad real y no solo por su ejecución administrativa.
Foto: PSOE Badajoz. Archivo.