Badajoz, viernes 6 de diciembre de 2019

En el PSOE consideran que serían de gran ayuda para crear empleo que se incrementaran las inversiones municipales, que están bajo mínimos y que si la ciudad parece dormida es por culpa del alcalde.

Para los socialistas, si no fuera por la Junta de Extremadura y por inversiones europeas, el paro sería muy superior en la ciudad.

El alcalde de Badajoz siempre ve antes la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. El pasado miércoles Fragoso se permitía dar lecciones a Pedro Sánchez y a Guillermo Fernández Vara sobre materia de empleo, una competencia de la que carece el edil. Solo con el ánimo de intoxicar y de utilizar el cargo de alcalde de manera partidista, criticaba los datos del paro, sin sentirse responsable de nada. Para Cabezas, “si la ciudad parece dormida es por culpa del alcalde”.
Los datos del empleo en la ciudad de Badajoz podrían ser mucho mejores si el alcalde cumpliera las promesas que anuncia. Hay muchas inversiones por hacer y por lo tanto pendientes del anexo de invesiones, el mantenimiento de la ciudad sigue bajo mínimos, el plan de impulso es ridículo, sin presupuesto de 2019…. Todo esto podría generar empleo y sacar a mucha gente del paro. Por eso el portavoz socialista, Ricardo Cabezas, cree que las manifestaciones del alcalde son una irresponsabilidad y de alta miopía política. El ayuntamiento no invierte, ahora mismo no hay ni una sola obra presupuestada solo con fondos municipales superior a 100.000 euros y son de mantenimiento. Todas las ejecuciones corresponden a participaciones mayoritarias de programas europeos o subvenciones de la Junta.
Ni en dependencia ni en escuelas profesionales el Ayuntamiento de Badajoz está dispuesto a reforzar las dotaciones que llegan desde la Junta de Extremadura para generar empleo de calidad y formación.
Al alcalde se le olvidan las inversiones en la Plataforma Logística y en el quinto puente (Ronda Sur). Para los socialistas pacenses, el alcalde está encantado de conocerse, se cree el rey del mambo, y para lo que le queda en el convento, no está dispuesto a reconocer sus limitaciones y el resultado mediocre de sus políticas.