UN AÑO DESPUÉS DE PRESENTARLA. Es evidente que el equipo de gobierno no ha logrado implicar en ella a la ciudadanía durante el último año, entre otras cosas, por que el tripartito ha sido el primero en olvidarse de ella.

En esta pretendida estrategia medioambiental el PSOE pregunta a cuántas empresas se ha concedido el “sello verde” con el lema “Más Badajoz, menos CO2” y quiénes conforman el comité medioambiental que evalúa los proyectos.

El 25 de octubre de 2019 la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Badajoz dio cuenta de la estrategia “Badajoz se cuida”, una iniciativa para que la ciudad pacense fuera un ejemplo de sostenibilidad. Dos días después la presentaron a los medios el alcalde, el primer teniente de alcalde y el edil de Medioambiente y Eficiencia Energética. Después de aquel día, nunca más han vuelto a citar la mencionada estrategia.

DE ESTRATEGIA, NADA. Desde entonces nada se sabe del reconocimiento denominado “sello verde” con el lema “Más Badajoz, menos CO2”, ni quién forma parte de su comité medioambiental.

Otro objetivo era completar la flota eléctrica de los buses urbanos “hasta eliminar el 100% de emisiones CO2”, sin avances. Era más ambicioso el proyecto pues pretendía crear una planta de recarga eléctrica fotovoltaica para las instalaciones del bus urbano; instalación de electrolineras (una, en singular, por 74.374 euros, con el Proyecto Red Urbansol) y puntos de recarga; bicis electrícas para el sistema BIBA (ahora desactivado); y facilitar la implantación de vehículos eléctricos de movilidad compartida (hecho realidad a los pocos meses de anunciar esta estrategia desde la iniciativa privada, por la misma empresa que gestiona BIBA, bus urbano, entre otras adjudicaciones).

POR FANTASEAR QUE NO QUEDE. Pero los socialistas avanzan que la estrategia “Badajoz se cuida” era más ambiciosa: fomentar el empleo en igualdad (dando prioridad en contrataciones a personas en exclusión social, discapacidad “o en la búsqueda de la igualdad, mujeres” (sic). Buscaba igualmente el desarrollo tecnológico y la creación de una App que aglutinara todos los medios de transporte y coordinara la utilización de la oferta de transporte limpio. Quería potenciar las TIC para la gestión inteligente del agua y sus recursos, al igual que la gestión inteligente y eficaz de los parques y jardines (que viendo cómo están, es de lamentar que sea hoy una utopía).

En definitiva, el PSOE duda que la estrategia “Badajoz se cuida” exista realmente. Que se trata de seis folios carentes de una línea argumental sólida y potente y que, por el contrario, están llenos de generalidades. Los socialistas tienen la sospecha que dicho documento se hizo en una tarde y por alguien sin preparación.

Eso sí, buena parte de su éxito dependerá del buen hacer de la concesionaria TUBASA que es la gran beneficiada de este programa. El máximo logro potencial de esta estrategia será la adquisición de autobuses eléctricos, eso sí, costeados por Europa.

DE “BADAJOZ SE DESCUIDA” A “BADAJOZ SE CUIDA”. Esta estrategia se presentó curiosamente cuando peor estaba el mantenimiento de la ciudad. Tras llevarse “Badajoz se cuida” a la junta de gobierno, compareció cuatro días después para analizarla en rueda de prensa el portavoz del Grupo Socialista, Ricardo Cabezas. Un año después, todo lo que pronosticó se ha cumplido: que no había por donde cogerla, que se trataba de un batiburrillo de ideas no maduradas y sin plazos. Era difícil que el Consistorio consiguiera implicar a la ciudadanía en esta estrategia. Y más difícil de creer por la realidad que sigue viviendo Badajoz: múltiples escombreras ilegales en la ciudad, proliferación de ratas e insectos en cualquier barrio de la ciudad, falta de mantenimiento de parques y jardines, acerados o vías públicas o la ausencia de nuevos carriles bicis.

Aseguró además el líder socialista que la estrategia no prosperará porque al equipo local no gusta complicarse la vida. Puso como ejemplo de fracaso el “Con B de Badajoz” (de 2013 a 2015, donde se impulsaron pocas acciones proyectadas). O el Plan Estratégico de Badajoz (finalizado en marzo de 2015, y pagado desde el Pacto Local por el Empleo), que teóricamente se pensó para planificar el futuro de la ciudad y pasó a ocupar un sitio preferente en el cajón de los proyectos enterrados por el alcalde.