Badajoz, 22.07.2019   |

El portavoz socialista le exige al alcalde que pida disculpas a la ciudadanía y que deje de justificar lo injustificable: “Vd., es el responsable y debe apechugar con ello”.

Una hora después de la apertura del edificio  de los Servicios Económicos en la calle San Juan, unas 150 personas -el doble que la semana pasada- hacían cola ante un notable enfado general pues no entendendían la mala organización.

Ricardo Cabezas señala que el Ayuntamiento de Badajoz está muy lejos de implantar una administración electrónica con unas mínimas garantías, hoy por hoy es una utopía. Para el portavoz socialista “es injusto que los vecinos y vecinas de Badajoz tengan que hacer una cola de hora y media para pagar el IBI porque el tripartito no ha hecho las tareas. Eso solo pasa en Badajoz. Al medio alcalde debiera darle vergüenza esta situación y resulta sorprendente que sus declaraciones sean para justificar lo injustificable, por eso le reclamo al alcalde que pida disculpas hoy mejor que mañana. La gente de Badajoz está demostrando que tiene más paciencia que el santo Job, pero conviene no abusar del aguante del personal y lo suyo es que se hagan las cosas bien que para eso cobran más que bien”.

A 22 de julio y las cartas del ayuntamiento no han llegado a los vecinos para proceder al pago del IBI. Esta situación está demostrando que los administrados son más responsables que los administradores, que están dando un ejemplo total de ineficacia. La cola que se produce a diario y desde hace más de una semana en la calle San Juan, ha crecido hoy hasta superar la fachada del Ayuntamiento de Badajoz. La ciudadanía está preocupada por lo ajustadas de las fechas, por las vacaciones inminentes y por los recargos si se supera la fecha de pago voluntario.

Encarna, una mujer que vive con su familia en Valdepasillas, llegó a la calle San Juan a las ocho y media de la mañana para pagar el IBI, eran las diez de la mañana y estaba en la puerta de entrada a los Servicios Económicos. Ella y quienes la rodeaban estaban indignados de tan larga espera, “no se pueden hacer peor las cosas”, dijo uno de ellos. Los que entraron a las nueve, llevaban esperando desde las siete y media de la mañana, incluso antes.

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